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	<title>Una novela en construcción</title>
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		<title>Adaptándose al medio</title>
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		<pubDate>Thu, 06 Oct 2011 08:18:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ana Sanjuas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>

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		<description><![CDATA[Y en un entorno de sudor rancio, salitre espesa y añeja podredumbre,  deambulaba el joven Pascal, sobrecogido por la inmensidad de aquel horizonte y mareado, más allá de cualquier explicación, por la cambiante estabilidad de un barco al que le gustaba jugar con el mar de Levante.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a rel="attachment wp-att-2755" href="http://www.elhorizontedelareina.com/?attachment_id=2755"><img class="aligncenter size-full wp-image-2755" title="Acostumbrandose al medio" src="http://www.elhorizontedelareina.com/wp-content/uploads/2011/10/Acostumbrandose-al-medio.jpg" alt="" width="1024" height="683" /></a></p>
<p>Y en un entorno de sudor rancio, salitre espesa y añeja podredumbre,  deambulaba el joven Pascal, sobrecogido por la inmensidad de aquel horizonte y mareado, más allá de cualquier explicación, por la cambiante estabilidad de un barco al que le gustaba jugar con el mar de Levante.</p>
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		<title>Escrutinios vitales</title>
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		<pubDate>Thu, 29 Sep 2011 07:25:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ana Sanjuas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>

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		<description><![CDATA[Sólo una persona a bordo supo leer mi entusiasmo. Roxo, supongo que fruto de su querencia por el silencio, había desarrollado la habilidad de interpretar a las personas más allá de sus palabras. Este don lo gestionaba con la discreción y la economía emocional que lo caracterizaba, motivo por el cual muy pocos éramos conscientes [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a rel="attachment wp-att-2602" href="http://www.elhorizontedelareina.com/?attachment_id=2602"><img class="aligncenter size-full wp-image-2602" title="Aire enrarecido" src="http://www.elhorizontedelareina.com/wp-content/uploads/2011/08/Aire-enrarecido.jpg" alt="" width="1024" height="683" /></a></p>
<p>Sólo una persona a bordo supo leer mi entusiasmo. Roxo, supongo que fruto de su querencia por el silencio, había desarrollado la habilidad de interpretar a las personas más allá de sus palabras. Este don lo gestionaba con la discreción y la economía emocional que lo caracterizaba, motivo por el cual muy pocos éramos conscientes de su existencia y de las repercusiones -no siempre positivas- que acarreaba.</p>
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		<title>Miedo al mar lobo</title>
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		<pubDate>Wed, 21 Sep 2011 17:14:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ana Sanjuas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>

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		<description><![CDATA[Contempla el mar lobo que hoy está especialmente en calma y recupera los votos de seguir su callada lucha por velar por el futuro de su familia. Ay Roxo, hijo mío -susurra- Sabe que por él poco puede hacer, es un hombre hecho y derecho que mira a los ojos del mar azul y profundo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a rel="attachment wp-att-2730" href="http://www.elhorizontedelareina.com/?attachment_id=2730"><img class="aligncenter size-full wp-image-2730" title="Miedo al Mar Lobo" src="http://www.elhorizontedelareina.com/wp-content/uploads/2011/09/Miedo-al-Mar-Lobo-e1316625454870.jpg" alt="" width="1000" height="666" /></a></p>
<p>Contempla el mar lobo que hoy está especialmente en calma y recupera los votos de seguir su callada lucha por velar por el futuro de su familia. Ay Roxo, hijo mío -susurra- Sabe que por él poco puede hacer, es un hombre hecho y derecho que mira a los ojos del mar azul y profundo sin estremecerse ni tener miedo.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Sin descanso</title>
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		<pubDate>Fri, 16 Sep 2011 08:35:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ana Sanjuas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>

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		<description><![CDATA[Nadie podía dormir. El primer oficial no había accedido siquiera a que, como era habitual, Luca reemplazara a Gallardo durante algunas horas de la noche. La incertidumbre, además, intensificaba el cansancio hasta el punto de que los marineros empezaron a maldecir el viento que el día anterior fuera recibido como una bendición. Sólo la calma [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a rel="attachment wp-att-2717" href="http://www.elhorizontedelareina.com/?attachment_id=2717"><img class="aligncenter size-full wp-image-2717" title="Sin descanso" src="http://www.elhorizontedelareina.com/wp-content/uploads/2011/09/Sin-descanso.jpg" alt="" width="2600" height="1733" /></a></p>
<p>Nadie podía dormir. El primer oficial no había accedido siquiera a que, como era habitual, Luca reemplazara a Gallardo durante algunas horas de la noche. La incertidumbre, además, intensificaba el cansancio hasta el punto de que los marineros empezaron a maldecir el viento que el día anterior fuera recibido como una bendición. Sólo la calma o la llegada a puerto podrían proporcionarles un poco de descanso.</p>
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		<title>Extraña coalición</title>
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		<pubDate>Mon, 12 Sep 2011 09:13:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ana Sanjuas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>

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		<description><![CDATA[Como siempre, Wottan tuvo que ejercer todo su autocontrol para no desvelar el profundo desprecio que sentía por el judío. Porque para él, Bogrov, con toda su dilatada trayectoria en el campo del espionaje y del contra espionaje, de la revolución, de la reacción&#8230; en fin, todo se resumía en su judaísmo. Solamente el paradójico [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a rel="attachment wp-att-2709" href="http://www.elhorizontedelareina.com/?attachment_id=2709"><img class="aligncenter size-full wp-image-2709" title="Extrana coalicion ok" src="http://www.elhorizontedelareina.com/wp-content/uploads/2011/09/Extrana-coalicion-ok1.jpg" alt="" width="1024" height="768" /></a></p>
<p>Como siempre, Wottan tuvo que ejercer todo su autocontrol para no desvelar el profundo desprecio que sentía por el judío. Porque para él, Bogrov, con toda su dilatada trayectoria en el campo del espionaje y del contra espionaje, de la revolución, de la reacción&#8230; en fin, todo se resumía en su judaísmo. Solamente el paradójico devenir de aquellos años de confusión podía explicar  la extraña coalición alcanzada por dos personas de signos tan dispares.</p>
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		<title>Regreso a casa</title>
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		<pubDate>Thu, 08 Sep 2011 09:19:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ana Sanjuas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>

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		<description><![CDATA[Roxo se dio la vuelta y con un par de zancadas cubrió la distancia que lo separaba de la puerta. Llegado a ese punto, el capitán de La Mameluca se paró un instante como si quisiera comprobar que el momento era real y, a continuación, cubrió con un abrazo tanto a la anciana que lo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a rel="attachment wp-att-2680" href="http://www.elhorizontedelareina.com/?attachment_id=2680"><img class="aligncenter size-full wp-image-2680" title="Regreso a casa" src="http://www.elhorizontedelareina.com/wp-content/uploads/2011/09/Regreso-a-casa.jpg" alt="" width="1024" height="683" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Roxo se dio la vuelta y con un par de zancadas cubrió la distancia que lo separaba de la puerta. Llegado a ese punto, el capitán de <em>La Mameluca</em> se paró un instante como si quisiera comprobar que el momento era real y, a continuación, cubrió con un abrazo tanto a la anciana que lo había reconocido como a la criatura que ésta llevaba en brazos.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Letras de una madre</title>
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		<pubDate>Wed, 31 Aug 2011 07:45:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ana Sanjuas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>

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		<description><![CDATA[Desde que leí tu carta estoy triste y preocupada. Veo que sufres, hijo, y no poder estar a tu lado para darte consuelo me rompe el corazón. Sabes que soy mujer acostumbrada a las ausencias. Cuando se vive casada con el mar lobo no puede ser de otro modo.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a rel="attachment wp-att-2655" href="http://www.elhorizontedelareina.com/?attachment_id=2655"><img class="aligncenter size-full wp-image-2655" title="Carta" src="http://www.elhorizontedelareina.com/wp-content/uploads/2011/08/Carta.jpg" alt="" width="1024" height="683" /></a></p>
<p>Desde que leí tu carta estoy triste y preocupada. Veo que sufres, hijo, y no poder estar a tu lado para darte consuelo me rompe el corazón. Sabes que soy mujer acostumbrada a las ausencias. Cuando se vive casada con el mar lobo no puede ser de otro modo.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Silencio opresor</title>
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		<pubDate>Thu, 25 Aug 2011 07:20:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ana Sanjuas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>

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		<description><![CDATA[Alexia se dejó acompañar por el silencio durante las primeras jornadas de la travesía del Atlántico. Un silencio obstinado que aborrecía cada vez que se plantaba ante ella burlón, en aquella hoja en blanco en la que se había propuesto narrar las razones de su deserción a Luigi.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><a rel="attachment wp-att-2643" href="http://www.elhorizontedelareina.com/?attachment_id=2643"><img class="aligncenter size-full wp-image-2643" title="Silencio opresor" src="http://www.elhorizontedelareina.com/wp-content/uploads/2011/08/Silencio-opresor.jpg" alt="" width="717" height="478" /></a></p>
<p>Alexia se dejó acompañar por el silencio durante las primeras jornadas de la travesía del Atlántico. Un silencio obstinado que aborrecía cada vez que se plantaba ante ella burlón, en aquella hoja en blanco en la que se había propuesto narrar las razones de su deserción a Luigi.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>La ausencia de tu piel</title>
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		<pubDate>Mon, 22 Aug 2011 07:33:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ana Sanjuas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>

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		<description><![CDATA[Extiendo la mano y alcanzó a tocar la tibieza de tu piel sobre las sábanas. Me reconfortas con tu presencia serena y cautivadora. Acaricio tu silueta apenas dibujada y comprendo que te has ido, que a las sombras de la noche le sucede otra mucha más oscura: la que acompaña tu marcha, la incertidumbre de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a rel="attachment wp-att-2637" href="http://www.elhorizontedelareina.com/?attachment_id=2637"><img class="aligncenter size-full wp-image-2637" title="Manos" src="http://www.elhorizontedelareina.com/wp-content/uploads/2011/08/Manos1.jpg" alt="" width="1024" height="686" /></a></p>
<p>Extiendo la mano y alcanzó a tocar la tibieza de tu piel sobre las sábanas. Me reconfortas con tu presencia serena y cautivadora. Acaricio tu silueta apenas dibujada y comprendo que te has ido, que a las sombras de la noche le sucede otra mucha más oscura: la que acompaña tu marcha, la incertidumbre de tu día, el peligro de la vida en la que has decidido alcanzar la redención por unos pecados que nunca han sido tuyos…</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Aire enrarecido</title>
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		<pubDate>Wed, 17 Aug 2011 09:35:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ana Sanjuas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>

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		<description><![CDATA[En La Mameluca se respiraba un aire enrarecido por la venganza y el miedo. La mutilación a la que habían sido sometidos los holandeses resultaba especialmente traumática porque ninguno de ellos tenía la tierra del capitán como un lugar bárbaro y sin ley.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a rel="attachment wp-att-2602" href="http://www.elhorizontedelareina.com/?attachment_id=2602"><img class="aligncenter size-full wp-image-2602" title="Aire enrarecido" src="http://www.elhorizontedelareina.com/wp-content/uploads/2011/08/Aire-enrarecido.jpg" alt="" width="1024" height="683" /></a>En <em>La Mameluca</em> se respiraba un aire enrarecido por la venganza y el miedo. La mutilación a la que habían sido sometidos los holandeses resultaba especialmente traumática porque ninguno de ellos tenía la tierra del capitán como un lugar bárbaro y sin ley.</p>
]]></content:encoded>
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